domingo, 27 de noviembre de 2016

EL TERCIO DE LEVANTE. 1974-1976. POR TIERRA Y POR MAR X

     Esta entrada narra algunas vicisitudes de un pequeño período de tiempo en la vida en el Tercio de Levante -una unidad del Cuerpo de Infantería de Marina- mandado por un Coronel y encuadrado en las llamadas Fuerzas de Defensa y Seguridad que constituían, con el Tercio de Armada, las fuerzas del Cuerpo. Su organización reflejaba el concepto de empleo de sus unidades, de esta manera contaba con una Unidad de Guarnición para la protección de las instalaciones de la Zona Marítima y una Unidad de Intervención Rápida (UNIR) como fuerza de reacción. La primera agrupaba a cuatro Compañías: dos destacadas en el Arsenal y en la Estación Naval de La Algameca respectivamente, una tercera que daba los destacamentos de seguridad para otras instalaciones de la Zona Marítima y una de Policía Naval. La UNIR, por su parte, contaba con una Compañía de Fusiles y otra de Armas. El Tercio además encuadraba a una Compañía de Plana Mayor y Servicios, una de Transporte y la Unidad de Música. 

     La nueva organización del Tercio contemplaba una Sección de Zapadores en la Compañía de Plana Mayor y Servicios, razón por la cual fui destinado allí, pero de momento la Sección no se iba a activar, por lo que pasé destinado a la Unidad de Intervención Rápida (UNIR) de cuya recién creada Sección Blindada de la Compañía de Armas tomaría el mando, con tres blindados de ruedas PANHARD AML-H60 y tres PANHARD VTT M3, y lo que era más importante: una sección de treinta cabos y soldados, además de un Sargento y un Cabo 1º (V).

     Los AML, con una tripulación de tres personas, estaban equipados con una torre con un mortero de 60 mm de retrocarga y dos magníficas ametralladoras NF3, además de lanzadores fumígenos. Los VTT M3, eran vehículos de transporte de pelotón y llevaban una ametralladora MG en una escotilla protegida con un escudo. Tenían el mismo motor que los AML, pero por ser de mayor peso y llevar más carga solían quedarse retrasados cuando se incrementaba mucho la velocidad; el motor era de cuatro cilindros horizontales opuestos, refrigerado por aire y con un original cambio de marchas con desembrague magnético y embrague centrífugo. Los VTT llevaban radios americanas AN/VRC46, mejores que las francesas TRVP13A que dotaban a las AML. En esencia, eran vehículos muy sencillos de operar y mantener.

     Todas las semanas la UNIR programaba un par de días de campo y un par de campamentos semanales por semestre. Daba gusto ver a la UNIR totalmente motorizada salir del Cuartel con toda su impedimenta, hasta con los archivos. El mando en sus Land-Rover con buenas comunicaciones, los cañones sin retroceso de 106 mm, los morteros de 81 mm, los camiones Pegaso de la Compañía de Fusiles, los de servicios y finalmente, "la joya de la corona": la Sección Blindada. El principal propósito de los ejercicios era familiarizarse con la posible zona de operaciones y verificar el estado de protección de las instalaciones de la Zona Marítima, de manera que Las Estaciones Radio de Guardamar, Torrepacheco y Santa Ana, el Arsenal y la Algameca, así como otras instalaciones menores estaban acostumbradas a la presencia de la UNIR; aparte de esto, la unidad se adiestraba en las tácticas de combate en tierra de la Infantería de Marina. 

      La UNIR, al mando de un Comandante, era heredera de la Unidad de Desembarco Destacada (UDD) del Tercio de Armada y tenía buena cuna. Tuvo desde sus comienzos buenos Comandantes; facilitaba las cosas el que tenía en abundancia todo lo que necesitaba: munición, combustible, raciones…..etc, y sobre todo lo que tenía eran las ganas de ser una buena unidad y en verdad que lo era. Los ejercicios con fuego real eran espectaculares, de día y de noche, en el que en uno de ellos, el asalto nocturno de toda la unidad fue precedido un largo toque de “ataque” repetido en el silencio de la noche -homenaje a nuestros antepasados del Cuerpo- que enseguida apagaba el rumor de las armas y granadas de mano: nada podría detenernos... ¡estábamos listos!

    En una visita a los pañoles del Tercio descubrimos la existencia de cuatro embarcaciones IBS que estaban allí depositadas desde la disolución de la Sección de Zapadores Anfibios del Tercio. Con la ayuda de algunos amigos nos propusimos rehabilitarlas y ponerlas en funcionamiento, lo que finalmente conseguimos, siendo asignadas a la Sección Blindada, de manera que con ella y con los fusileros se podía ofrecer una capacidad más. Posteriormente, las IBS fueron reemplazadas por Zodiac con motor; así que ya se sabe cómo empezó la historia de las unidades de embarcaciones en los Tercios.

     Durante las juras de bandera del CEIM la Sección hacía algunas demostraciones bastante espectaculares, que consistían en formaciones de los vehículos, que ejecutadas a gran velocidad, con giros simultáneos y sucesivos, terminaban en línea para permitir el despliegue de los fusileros, quienes disparando fogueo llegaban a una posición de asalto desde la que lanzaban granadas lastradas que caían en una zona donde se habían enterrado cargas explosivas que explotaban manualmente a la caída de las granadas. En fin, que aquella coreografía militar encantaba a las personas que acudían a ver la jura de sus familiares y elevaba el prestigio del Tercio.

     El Tercio de Levante usaba varias zonas de ejercicios en la provincia de Murcia, una de ellas era Sierra Espuña, a donde se trasladó la UNIR con sus vehículos para instalarse en el campamento que la OJE allí tenía, para efectuar ejercicios tácticos en la sierra. El regreso se hizo andando con todo el armamento, municiones y equipo para finalizar en Tentegorra con un ejercicio nocturno con fuego real. En esta ocasión los vehículos Panhard estaban en mantenimiento, así que gozamos de las glorias de la infantería: en pié sobre la tierra, fusil en la mano, sintiéndose el amo del mundo. En el itinerario de regreso la Sección Blindada iba en vanguardia, y al ir bastante destacados del grueso paramos a premiarnos con alguna bebida en una pequeña venta en el camino. La ventera confirmó que tenían de todo. Ya apoyado en la barra el Sargento me preguntó algo así como: -Mi Teniente…, a lo que la ventera asombrada dijo: ¡Cómo! ¿qué usted es Teniente? no puede ser y ¿cómo es que leva esa mochila y viene andando desde tan lejos? ¿pero no es usted un Oficial?...No se quedó muy convencida de mis explicaciones.

     Aparte de nuestras actividades de adiestramiento teníamos las propias de ser las tropas de marina de la plaza, lo que suponía abundantes honores militares, para los que formábamos una Compañía de honores en la que los Tenientes alternábamos en la función de abanderado. Los tiempos de preparación de la Compañía me permitieron tratar al Director de la Banda y Música del Tercio, un veterano Comandante Músico, del que admiraba el orden y disciplina que mantenía en su unidad, con la que se aplicaba en sacar a la luz antiguas composiciones, preparando otras nuevas o incluyendo innovaciones como introducir un fragmento de la música que acompaña la aparición de Boris Godunov en escena en la ópera de Musorgsky en el tiempo que transcurre desde que termina la música de los honores hasta el momento que el Capitán de la Compañía se presenta ante la autoridad a darle la novedad. Se le veía disfrutar con la música militar, pero me temo que sus desvelos nunca fueron bien valorados, pues en la copa de despedida el día que se retiraba nos decía en sus palabras, con lágrimas en los ojos, que sus desvelos con su unidad nunca fueron reconocidos con una condecoración y que la única que tenía se la habían concedido cuando se le encargó de la policía de los servicios generales del Cuartel; a mí se me caía la cara de vergüenza al presenciar aquel triste lamento.
     El momento cumbre para la vida cuartelera del Tercio de Levante se aproximaba a la llegada de la Semana Santa y la preparación del famoso “Piquete” ¡lo máximo para los cartageneros! y con el que el Tercio se jugaba el honor escoltando al paso de San Pedro Californio, que saliendo del Arsenal recorría las calles de Cartagena en la noche del Martes Santo.
     El Teniente al que asignaron el mando del piquete se entregó con ganas para preparar una buena unidad, en la que abría marcha el Maestro de Banda del Tercio, todo arte militar y prosopopeya, marcando con la “porra” la cadencia del paso y las entradas de la banda. El día de la procesión la verdad es que daba gusto ver la marcialidad con la que marchaban y los aplausos con que premiaban los cartageneros los sucesivos cambios de hombro de las armas que la tropa ejecutaba marchando.
     La seguridad de las instalaciones navales de la Zona Marítima era nuestra principal preocupación; el terrorismo interior estaba activo y el exterior de origen islamista amenazaba el tráfico petrolero que llegaba a la Refinería de Escombreras, en consecuencia, a menudo se organizaban dispositivos especiales de seguridad a los que el Tercio contribuía con un Pelotón para la protección de los muelles de Escombreras y un destacamento para el Centro de Defensas Submarinas de “Trincabotijas”. 
     Durante uno de mis servicios como Oficial de Guardia Militar se activó uno de estos dispositivos cuyo jefe, excelente profesional y mejor persona, ante la monotonía del servicio degustó algo de mas los caldos de la zona; en consecuencia, a la caída de la tarde, "pintando copas", ya era miembro de honor de la "Parranda de Baco". Al comprobar que las adversas condiciones meteorológicas obligaban a entrar en puerto al patrullero de la Armada que cubría el sector de mar, decidió ir a cumplimentar a su Comandante, como sabiamente previene el ceremonial marítimo: una especie de visita de cámara, y ante su perplejidad le informó de que a la vista de que en la mar no había ninguna unidad “él tomaba el mando de la operación”. Alrededor de las once de la noche se recibió en el Cuartel la orden de retirar el dispositivo, y al comprobar que la unidad se retrasaba mucho en regresar al acuartelamiento, llamé a Trincabotijas, donde estaba la Estación de Defensas Submarinas, informando el Cabo del destacamento que allí tenía el Tercio, que estaban esperando la llegada del Sargento para regresar todos juntos. Mientras decía estas palabras se oía por teléfono el fragor de un denso tiroteo y al preguntarle qué era lo que sucedía, respondió impertérrito que les atacaban, por lo que le ordené que repeliera la agresión e inmediatamente se alertó la reserva. Pasados unos minutos llamé otra vez para preguntarle cómo iban las cosas, a lo que también con gran calma respondió: “ya salimos para ahí”, lo que me dejó perplejo y al preguntarle por los tiros me dijo: - “ah, era el Sargento que llegaba”.
     A su regreso al Cuartel en brazos de Baco, el Sargento entró con la mirada extraviada en el cuarto del Oficial de Guardia, sentándose sin más preámbulo e informando, mientras arrastraba sus palabras, que no había habido ninguna novedad y que “a la vista de que el comandante del Patrullero no se atrevía a seguir en la mar, él había tomado el mando de todo el dispositivo”. Al preguntarle por la razón de los tiros, se quedó pensativo, añadiendo sin pestañear: - “¡ah! ¿los tiros?... ya lo pondré en el parte de campaña”. 
     Esto sucedía a las dos de la madrugada, pero alrededor de las siete, penitente y compungido, ya casi sin efluvios de alcohol y con la cara transfigurada se presentó de nuevo con gran alarde de disciplina y ceremonial militar, espantado de su actuación de la noche anterior y consciente de la trascendencia de su actuación, en especial de su decisión de comprobar el grado de alerta del destacamento de Trincabotijas abriendo fuego con su pistola. La consecuencia de sus disparos fue la demostración de que el destacamento estaba alerta, y en consecuencia respondió con el nutrido fuego de fusiles de asalto que yo oí por teléfono; pero no quedó ahí la cosa, pues no solo la Infantería de Marina acudió al fuego -con razón o sin ella- pues la guardia de la Batería de Costa del Ejército de Tierra de las inmediaciones al creer que les atacaban, también abrieron fuego, así como la Patrulla de la Guardia Civil que por allí andaba. Fue milagroso que el incidente se saldara sin bajas. Los “partes de campaña” de todas las “facciones enfrentadas” acabaron en la mesa del flamante y nuevo Capitán General, cuyo Estado Mayor alertó de las marciales medidas disciplinarias que se avecinaban, por lo que mi buen Sargento se debió de pasar un par de días preparando su equipaje para admirar Cartagena desde uno de sus castillos; sin embargo la suerte le acompañó, pues un par de días después el Almirante hizo su primera visita Oficial al Tercio y no quiso empezar su mando despachándolo al Castillo de Galeras, por lo que decidió archivar las actuaciones.
     En la Sección Blindada comenzaron a aparecer algunos problemas con los vehículos, lo que ponía de manifiesto que no eran totalmente nuevos, sino de segunda mano del Ejército Francés y rehabilitados. El mantenimiento en el Tercio era bueno, teníamos una buena Sección de Transportes con técnicos bien preparados, pero no contábamos con los suficientes repuestos ni toda la documentación de apoyo. Resultaba a toda luz evidente que aquella compra no estaba bien planeada ni hecha. La avería más grave, que sucedió un par de veces, era la perforación de la cabeza de un pistón, lo que obligó a venir técnicos de PANHARD, quienes al principio nos miraban con cierta desconfianza, hasta que la perforación de la cabeza de un pistón en un VTT, con motor nuevo, conducido en carretera por un técnico de PANHARD vino a confirmar que hacíamos bien las cosas.

     Un buen fichaje para la Sección fue un Cabo Especialista con el que me une desde entonces una estrecha amistad. En la época era un adolescente de 17 años, con su moto de pequeña cilindrada y buenas cualidades guerreras y otras juveniles no tan buenas, que hacían sacar de sus casillas al Sargento de la Sección. Mi enlace y operador de radio era un Cabo 2º procedente del reclutamiento obligatorio, un simpático mallorquín, al que gustaba la vida militar, por lo que decidió alistarse como especialista y continuar la carrera militar cómo suboficial. La Sección escogió como mascota a un cachorro de pastor alemán, bautizado “Don”, y que nos acompañaba animando nuestra vida diaria. 
     Mientras nosotros procurábamos tener una buena unidad, y en verdad que la teníamos, en el sudeste asiático continuaban los conflictos, y aunque parecía que a Camboya llegaba la paz con la toma del poder en Abril del 75 por los Khemeres Rojos de Pol Pot, sucedió todo lo contrario y el mundo durante años no hizo caso a las atrocidades que cometió su régimen en aquel desgraciado país. El nuevo régimen de Camboya desafió a los Estados Unidos al capturar el mercante porta-contenedores de bandera norteamericana “MAYAGÜEZ”, lo que precipitó una operación de rescate el 15 de Mayo del 75, que se saldó por parte de unas poco preparadas fuerzas americanas, con 38 muertos. La retirada de Vietnam y la desmoralización consiguiente estaban entre las razones del fracaso, aunque se liberó el buque. Años después conocí a un Teniente Coronel de Marines, que participó en la operación como controlador aéreo (FAC) y que fue herido cuando su helicóptero CH53 fue derribado por fuego antiaéreo de los “khemeres rojos”.
     Mi conocimiento del inglés también me proporcionó la ocasión de ir a Carboneras en Almería, de Oficial de Enlace de las fuerzas del Grupo Anfibio de la VI Flota de los EEUU que allí iban a hacer ejercicios. El continuar los contactos con los “Marines” era muy atractivo y siempre aprendía algo nuevo, trayéndome alguna de sus últimas publicaciones tácticas. 
     En la UNIR se trabajaba mucho y nos empeñamos en escribir los procedimientos de empleo de la Sección Blindada, para lo que adquirimos varias publicaciones del Ejército sobre las unidades de Caballería y en base a la experiencia y el material con que contábamos, redactamos unos apuntes sobre la organización y empleo de la unidad, de manera que cuando la Comandancia General encargó a la Junta de Reglas de Infantería de Marina la elaboración de un Reglamento de empleo de la Unidad, la aportación del Tercio de Levante fue sustantiva.
   En Noviembre de 1975, la debilidad interna española es aprovechada por nuestro vecino marroquí el rey Hassan II, quien organiza la denominada “Marcha Verde” para ocupar el Sahara Español, lo que motiva el embarque del Tercio de Armada y su traslado a Canarias por si tuviera que intervenir. Finalmente el Gobierno cede a la presión marroquí, en evitación de males mayores en el momento ya próximo de la muerte de Franco, y firma con Marruecos los acuerdos de Madrid por los que trasfiere la administración del Sahara a Marruecos y a Mauritania. Finalmente el 20 de Noviembre de aquel año fallece el General Franco, siendo sucedido el 22 de Noviembre por el Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón, a título de Rey. 
     Unos días antes de la muerte de Franco, cuando ya se veía como inevitable, fui designado como oficial de una sección de una Compañía de marinería que debería trasladarse a Madrid para rendir honores fúnebres. Durante las tardes de unos diez días ensayamos en el Arsenal los honores fúnebres, hasta que en la madrugada del 20 de Noviembre nos trasladamos a Madrid. Allí en uno de los cuarteles del Ejército en Campamento nos reunimos con otras dos Compañías de marinería que venían de Cádiz y de Ferrol. 
Fueron unos días muy interesantes, pues Franco había estado omnipresente en nuestras vidas y a partir de ahora íbamos a ser dueños de nuestros propios destinos, pero no sabíamos cómo iba a ser aquello y había muchos riesgos e incertidumbres.
   En nuestra primera noche en Madrid los oficiales fuimos invitados a visitar la capilla ardiente del Caudillo instalada en el Palacio de Oriente. Era algo que difícilmente hubiéramos podido hacer, ya que para acceder a la capilla había que hacer larguísimas colas que se extendían por las calles que llevan a Palacio. Por la puerta de la Armería subimos al Salón de Columnas, donde estaba expuesto el cadáver de Franco, y en donde nos incluyeron en la fila que hasta allí llegaba para rendir el último homenaje a quien desde 1939 regía los destinos de los españoles. El tiempo hace olvidar las cosas, pero las manifestaciones de duelo y la presencia de gente sencilla en la capilla ardiente y en el funeral evidenciaban que Franco contaba con un gran apoyo entre la población, aunque su régimen era impresentable para las sociedades democráticas occidentales.
   El día del entierro hacía un frío horrible. Formados delante de Palacio de Oriente, pelados de frío, veíamos caer a nuestro alrededor a componentes de la Guardia de Franco, que formaba a nuestro flanco derecho, así como de otras compañías; sorprendentemente nuestros marineros se portaron bien, a pesar de tener la “bayeta” como todo abrigo, mientras veíamos como el sol iba levantando e iluminando cada vez más abajo las paredes del Palacio Real, esperando que llegara pronto a calentar algo a nuestra Compañía. En medio de la función, en la solitaria acera del Palacio justo enfrente de nosotros, había un barrendero de Madrid, quien agarrado con sus dos manos a la escoba y con su carrillo de basura lloraba a lágrima tendida sin poder resistir la emoción del momento. La vida continuaba para los españoles: el muerto al hoyo, y el vivo al bollo.
     El ceremonial previsto contemplaba la marcha a paso lento del cortejo fúnebre escoltado por los cuatro Batallones allí formados desde el Palacio de Oriente hasta el Arco del Triunfo en La Moncloa, pero debido al frío, sobre todo el que pasaban los que esperaban en el Valle de los Caídos, se suspendió el cortejo fúnebre, embarcándose el féretro de Franco en un camión del Ejército, ante el que desfilamos las fuerzas que nos encontrábamos en la Plaza de Oriente. 
     La agonía a la que su camarilla sometió a Franco, prolongando artificialmente su vida fue algo incalificable; todos éramos conscientes de que aquello se acababa y que aquel pobre anciano moribundo debía haber transferido en vida su responsabilidad al Príncipe, pues no cabía en cabeza humana que se recuperara de sus dolencias. Finalmente, a su muerte, y tras la asunción de la jefatura del Estado por el Rey, Adolfo Suárez fue nombrado Presidente del Gobierno, iniciando inmediatamente movimientos en dirección a la democratización de España, cambiando por medios legales el Régimen desde dentro y estableciendo acuerdos con la oposición.  
   En Enero de 1976 conseguí vencer mis recelos a dejar el Tercio de Levante, y finalmente decidí solicitar cambio de destino a la Agrupación de Infantería de Marina de Canarias. No fue fácil y me costó mucho, ya que estaba muy a gusto con la magnífica Sección Blindada y su extraordinaria gente, pero pensé que sería una buena experiencia pasar unos meses en las Islas Canarias y conocer otra unidad del Cuerpo. 






domingo, 23 de octubre de 2016

POR TIERRA Y POR MAR IX. 50º ANIVERSARIO DE LA UOE





LA UNIDAD DE OPERACIONES ESPECIALES (UOE)
DE LA INFANTERÍA DE MARINA. 1966-2016
Presentar la historia de la UOE necesitaría un trabajo de mas profundidad que una entrada en un blog, pero la celebración del 50º Aniversario de su creación, cuando todavía resuenan los ecos de los actos del Aniversario, demanda dedicarle estas líneas para recordar a esta emblemática y singular Unidad del Cuerpo de Infantería de Marina y, en especial, a todos cuantos sirvieron en ella. En vista de que escribir historia es elegir, esta entrada es solamente una síntesis histórica que pueda atraer la atención de aquellos que conocen bien este asunto; también de los antiguos "Boinas Verdes" que puedan tener  una visión parcial de los recuerdos de su estancia en la Unidad y de los que pudieran acercarse a este asunto con curiosidad. 
En consecuencia, estas líneas se concentran en identificar las fases que caracterizaron la evolución de la Unidad; en como obtuvo sus capacidades más significativas y que obstáculos encontró en su evolución, con el convencimiento de que sin análisis crítico no se puede explicar el pasado. 
En esta entrada se trata la historia de la UOE sin destacar en particular a ninguna persona que haya servido en ella, a pesar de que  muchos hicieron una contribución sustantiva, pero todos y cada uno colaboraron a darle el prestigio de que gozó. Pero es de justicia citar a su primer Capitán, Don Julio Yáñez Golf, quien supo inculcarle un espíritu que perduró durante casi medio siglo, y sin cuyo empuje y determinación la UOE no hubiera llegado a consolidarse. 

1. LA FASE FORMATIVA
La historia de la UOE se puede dividir en tres etapas: una primera, o Fase Formativa, que va de 1957 a 1970; una segunda, o Fase de Consolidación, de 1970 a 1996;  y una tercera o final, o Fase de Plenitud, que va de 1996 a 2009.
La Fase Formativa se caracteriza por los esfuerzos de avanzar en la obtención de una capacidad orgánica de Operaciones Especiales, pero para entenderla bien, conviene recordar primero en qué ambiente fructificó la idea de constituir una Unidad de Operaciones Especiales.
Es sabido que en 1931 la República disolvió el Cuerpo de IM, siendo restablecido durante la guerra por ambos bandos combatientes. Al concluir la guerra, una Ley de 1940 reconoce en su preámbulo que "...(la Iª de Mª) no evolucionó al ritmo de las necesidades de la Armada, encontrándose en el momento actual con una gloriosa historia, pero sin misión definida".  En vista de lo cual, en un alarde de imaginación del legislador que deja sin aliento, el Artículo 1º le asigna la misión de, "dar con su irreprochable presencia la tónica militar destacada en buques y dependencias...", añadiendo también la  de guarnición de Arsenales y centros en tierra, el manejo de ametralladoras pesadas y ligeras de la defensa antiaérea, y la defensa pasiva.
Sorprende ver como la Armada de esa época  carga  sobre la Infantería de Marina su propia incapacidad de dotarla de una organización y misión adecuada. Hubo que esperar hasta 1968 para que, interiorizando las lecciones de la Segunda Guerra Mundial -terminada 23 años antes- la Infantería de Marina recibiera una misión digna y propia de una Armada con ambición.
El General Gamundi, que vivió aquella época, afirma en su libro "El retorno del Fénix", que no le gustaba lo aprobado, y pensaba: "...arranquemos así, con esa misión, que ahora es la que necesitamos...después ya corregiremos"... Evidentemente, como refleja el General, el Cuerpo no estaba satisfecho con aquella misión, de manera que a comienzos de los años 50, comienza a madurar un espíritu de transformación que materializara la vocación de fuerza para la proyección del poder naval en tierra, y en ese ambiente surgen por iniciativa de  entusiastas oficiales en  1952, la Compañía de Escaladores en el Tercio del Norte  bajo la inspiración del Capitán D. Alfredo Díaz del Río Darnell, o en 1953 la Unidad de Zapadores Anfibios en el Tercio de Baleares, con el Teniente D. Antonio Gorordo Alvarez, comenzando así las primeras experiencias en el campo de las Operaciones Especiales.


En 1953 el Acuerdo de Cooperación con los EEUU proporcionó la ocasión de dotar a la Armada con una incipiente capacidad anfibia y  a la vez materializar la transformación de la Infantería de Marina con la llegada de material, doctrina y procedimientos para realizar operaciones anfibias. Así, en 1957  se crea el Grupo Especial de Infantería de Marina, en el que se integran la Compañía de Escaladores Anfibios y una Sección de Zapadores Anfibios, lo que marca el momento culminante de la Fase Formativa de la UOE.

Unos años después, en septiembre de 1966, tras propuesta del capitán Yáñez Golf, con su característico empuje y entusiasmo, se organizó y comenzó su adiestramiento una Compañía de Operaciones Especiales  sobre la base de la de Escaladores Anfibios, teniendo por lema "soy capaz".

2. LA FASE DE CONSOLIDACIÓN
Con la reorganización del Cuerpo de IM de 1968 se crea el Tercio de Armada, en cuya Agrupación de Desembarco (AD) se encuadra en 1970 la Compañía de Operaciones Especiales, ya con la denominación de Unidad de Operaciones Especiales (UOE), que ahora entraba en su Fase de Consolidación, en la que avanza en la obtención de todas las capacidades necesarias y en la elaboración de Tácticas, Técnicas y Procedimientos. La unidad se dota con una Plana Mayor; una Sección de Reconocimiento y Asalto; una de Escaladores Anfibios; y otra de Zapadores Anfibios, además de una Sección de Capacitación; en esta Fase comienzan a denominarse Estoles a sus Secciones.
El encuadramiento en la AD no facilitaba la evolución de la UOE, que tenía especiales necesidades que demandaban experimentación e innovación, pues en el TEAR tenía dos niveles orgánicos superiores, lo que hacía que tanto la Plana Mayor de la AD como el Estado Mayor tuvieran la posibilidad de impulsar o poner obstáculos a las propuestas de la UOE, cosa que sucedía a menudo, aunque también hubo honrosas excepciones, sobre todo a partir de que oficiales procedentes de la UOE ocuparon estos puestos.
A falta de una doctrina específica de OE, el Sistema 112 asignaba a la UOE la responsabilidad de mantener equipos de especialistas permanentemente adiestrados y preparados para una serie de cometidos genéricos, como: incursiones, reconocimientos, destrucciones, sabotajes, enlaces con guerrilleros y captura de prisioneros, que requerirían precisarse en el futuro. Esto supuso un esfuerzo normativo para elaborar las tácticas que definieran y desarrollaran las capacidades y lograr así la consolidación orgánica y operativa de la Unidad.
La clave de bóveda de la estructura normativa era la doctrina aliada para operaciones anfibias ATP 8 y sus publicaciones derivadas, bajo cuya inspiración y algunas del USMC se comenzó la redacción de la RIM "Reconocimiento" que cubría aspectos como los reconocimientos inmediato, a distancia y en profundidad, que la UOE realizaba hasta que se crearon las secciones de reconocimiento de los Batallones de Desembarco.
Las técnicas y procedimientos operativos fueron a la vez el objeto de otro esfuerzo para redactar y sancionar el empleo de las plataformas de inserción navales y aéreas. Además se contribuyó a la presentación de requisitos operativos para modificaciones de patrulleros y submarinos. De esta forma surgieron las publicaciones para las Operaciones con buques de superficie, con submarinos, helicópteros y aviones. Estos procedimientos permitirían operar con seguridad, aceptando serenamente riesgos razonables, pues establecían con detalle las técnicas a emplear, los mínimos meteorológicos y de estado de la mar, en el convencimiento de que cuando se violaran los procedimientos las cosas sucederían, y casi nunca buenas.

En 1982, después del ingreso de España en la OTAN, comenzaron a llegar nuevas publicaciones que fijarían la doctrina y procedimientos, aunque se separaban poco de las ya establecidas.
Desde 1983 hasta 1988, en el marco de una amplia y poco razonable reforma de la organización del Cuerpo, se cambió el nombre a la UOE para llamarla Comando Anfibio Especial (COMANFES) manteniendo aproximadamente la misma organización, pero su mando pasó a ser de Tte. Coronel, con un Comandante 2º Jefe, y ya dependiendo directamente del General del TEAR.
2.1. El Reclutamiento e Instrucción. 
Desde su establecimiento, la Unidad se nutrió de cuadros de mando y tropa del Cuerpo, voluntarios para servir en ella, que aceptaban los riesgos y peligros asociados a sus especiales cometidos.
La preparación específica en las necesarias técnicas y tácticas se fue desarrollando con el tiempo. Ya en 1958 había realizado el Curso de Mando de Unidades de OE el primer Oficial de IM, interrumpiéndose la asistencia a este curso hasta 1965, para continuar desde entonces anualmente. El primer Cabo 1º lo hizo en el año 1967. Posteriormente, fueron asistiendo al curso los Oficiales, Suboficiales y Cabos 1º procedentes de la UOE, o que irían a integrarse en ella.
El grueso de la Unidad lo constituía el personal de tropa procedente del reclutamiento obligatorio, los Cabos Especialistas y los Voluntarios Normales de compromiso más largo. El reclutamiento de este personal se hacía en el Centro de Instrucción de IM a donde se trasladaba un equipo de Captación, para convencer a los más decididos de las bondades de hacer el servicio militar en una Unidad a la que nunca olvidarían. Siempre hubo numerosos voluntarios, que debían pasar una selección previa antes de incorporarse a la Sección de Capacitación de la Unidad y poder lucir, desde 1967, la boina verde, que se declara reglamentaria en 1972, lo que supuso un impulso a la moral, a pesar de algunas voces en contra, que no creían necesaria ninguna distinción.
La vida en la UOE proporcionaba estímulos que la hacían agradable. En el año 1971 llegó el reconocimiento oficial a la especial preparación del personal de la UOE con la creación de la aptitud de Operaciones Especiales para tropa, lo que llevó consigo el ascenso a Cabo 2º a la finalización del Curso de Capacitación. Esto suponía que el empleo militar mínimo sería de Cabo 2º.

El Curso de Capacitación sentaba los cimientos, e inculcaba el espíritu necesario, para integrarse en la "casta guerrera" que era la Unidad, con su sólida camaradería y profesionalidad, y aunque su dureza y las bajas que en él se producían influía en la reducción del número de voluntarios, nunca faltaron jóvenes decididos a lucir la boina verde.
Con la llegada de la profesionalización de las FAS, se entra en otra fase en la formación de los miembros de la Unidad, pues la responsabilidad pasó a la Escuela de IM, en donde se desarrollaba el Curso de Aptitud de OE para Tropa, al que se integraban instructores de la Unidad.
Esta fase, supuso una reducción de efectivos, pues no se captaban suficientes voluntarios y algunos abandonaban el curso ante su exigente programa.  Esta reducción iba a suponer una mayor tasa de encuadramiento, pero a la vez iba preparando a la Unidad a la realidad de los cometidos de los Equipos Operativos de las unidades de OE modernas, que no requerían tantos efectivos como los que proporcionaban los Estoles para los cometidos habituales.
La Unidad convenció al mando de la necesidad de seguir avanzando en la especial preparación de sus componentes; de esta manera, se incrementaron el número de Oficiales y Suboficiales que asistían al curso de Operaciones Especiales, se continua con el de Esquí y Escalada, el de Buceador de Combate, Elemental, y Buceador Ayudante, Mando de Unidades paracaidistas, Básico de Paracaidismo de Tropa, salto de Apertura Manual, Señalador Guia, HALO/HAHO, Plegadores, FAC...además de las especialidades y aptitudes propias de Oficiales o Suboficiales, como Informática, artillería, comunicaciones, zapadores... a los que asistían los componentes de la Unidad, que pasaban a servir en otras unidades del TEAR llevando a ellas el espíritu de la UOE, y que a su regreso incrementaban el saber colectivo de la Unidad.
Con el paso de los años era evidente la influencia directa que el espíritu, estilo y técnicas de la UOE tenía en el resto de la IM; si las técnicas de instrucción de combate, de preparación física se extendieron rápidamente en las unidades del TEAR y la EAIM por los oficiales, suboficiales y Cabos 1º que habían servido en la UOE, no tardó tampoco mucho en extenderse el legítimo orgullo que imperaba en la UOE de pertenecer a un cuerpo de tropas varias veces centenario y de sentirse por encima de todo, soldado, cualquiera que fuera el empleo militar que se ostentase.

2.2. El armamento, material y equipo. 
El lograr el armamento, material y equipo necesario, requirió un esfuerzo continuo en el tiempo para justificar su necesidad, pero poco a poco se fue logrando. Desde su establecimiento, la Unidad fue equipada con el material en uso en el Cuerpo en aquellos años, así como otro heredado de la Compañía de Escaladores. Las nuevas peticiones para poder llevar a cabo sus cometidos fueron poco a poco atendidas, de esta manera llegaron las primeras embarcaciones IBS con sus bastidores y motores, sustituidas posteriormente por varios modelos de las más modernas Zodiac; nuevas mochilas y material para escalada, armas individuales y colectivas, munición y explosivos. El material de comunicaciones fue también mejorando en calidad con nuevos equipos que permitirían garantizar el enlace en una unidad que se empleaba habitualmente de forma dispersa.

Al final de los años 70 hubo un reorientación en el énfasis que se daba al adiestramiento, pues se ordenó que la Unidad se dotara de una mayor especialización y eficacia en los cometidos de Acción Directa. Esto supuso la llegada de nuevo armamento y equipo. Nuevas pistolas, subfusiles, silenciadores, fusiles de precisión, equipos de visión nocturna, nuevas embarcaciones y motores, uniformes, mochilas...etc.  El equipamiento de la Unidad parecía que empezaba a tener una prioridad más alta, aunque faltaba un apoyo decidido para dotarla del armamento, material y equipo especializado para el cumplimiento de sus cometidos.

2.3. La capacidad de buceo
La incorporación a la UOE de una magnífica unidad, como la Sección de Zapadores Anfibios con su exclusiva capacidad, supuso un significativo refuerzo y una servidumbre. La capacidad se derivaba de la utilización del material de buceo que se incorporaba al cargo de la Unidad procedente del CBA, celoso custodio de este material. La estricta reglamentación del buceo en la Armada obligaba a tener un título emitido por este centro para poder utilizar su material, lo que impedía que quien no lo tuviera, no pudiera adiestrarse en técnicas tan elementales como la natación de superficie.
Pero es que además el CBA se negó siempre a ceder a la UOE, para sus buceadores de combate del Estol de Zapadores Anfibios, los equipos de circuito cerrado, que son los verdaderamente útiles para las misiones de combate, que solo estaban disponibles para el adiestramiento de la UOE cuando ésta se trasladaba a Cartagena. Esta incomprensible oposición lastró el desarrollo de la capacidad subacuática avanzada de la UOE y afectó seriamente a su futuro.
Por supuesto que podría haberse dotado a la UOE con los medios necesarios y su mantenimiento hubiera sido un problema menor para la capacidad del TEAR. Es probable que Tritón, como dios mensajero de las profundidades marinas, pudiera revelar la razón de este permanente e injustificado rechazo del CBA que, en el mejor caso, solo puede atribuirse al arbitrario ejercicio de su autoridad sobre un asunto que consideraba de su exclusiva competencia.
La servidumbre consistía en estar disponible para realizar las comisiones que la Capitanía General de la Zona considerara que requerían la capacidad de buceo. Como contrapartida ofrecía, por ejemplo, la satisfacción de proporcionar ayuda humanitaria a personas en desgracia, o proteger a la navegación en aguas interiores. En el año 1983, con la creación de los Núcleos de Buceo de la Zonas Marítimas, desaparecen las misiones subacuáticas que tenía asignadas la UOE, constituyéndose el Estol de Zapadores Anfibios en el tercer Estol de Operaciones Especiales, manteniendo su capacidad de buceo.

2.4. La capacidad paracaidista 
La historia del paracaidismo también evidencia las dificultades que encontró la UOE en su evolución. Los primeros cursos de OE en la EMM de Jaca incluían el de mando de tropas paracaidistas, lo que llevó a dos Oficiales a participar en 1967 en el primer lanzamiento durante el ejercicio hispano-francés "Atlantide 67". Posteriormente se elevó al EMA una propuesta para reconocer esta aptitud en la UOE, propuesta que fue remitida a la Escuela de Guerra Naval, como órgano complementario del EMA, que recomendó rechazarla, pues no consideraba que fuera necesario emplear el lanzamiento paracaidista para que la Iª de Mª ocupara una cabeza de playa. Con este rechazo se llegó hasta el momento en el que la cuantía del personal titulado obligó a su reconocimiento formal individual, aunque no se reconocía a la UOE como unidad paracaidista, lo que remitía ad calendas grecas la posibilidad de dotar a la unidad con paracaídas.

Mientras tanto, se fue consiguiendo poco a poco el mantenimiento de la aptitud con las reválidas y con la incalculable y leal colaboración de la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas, con la se estableció una estrecha y duradera relación de camaradería. A la vez, se enviaba a la Escuela de Paracaidismo del EA a personal de la UOE para los cursos de especialización de señaladores-guías, apertura manual y plegadores.
Un hito fundamental fue el reconocimiento en 1980 para la tropa la Aptitud de Cazador Paracaidista, lo que supuso poder formar patrullas con oficiales, suboficiales y tropa a las que asignar cometidos tácticos. Esto marcó  un salto de calidad en la evolución de la UOE.
Todavía faltaba dotarla de paracaídas, por lo que para solventarlo, un Comandante de la Unidad acudió a la Brigada Paracaidista, que cedió un pequeño lote de paracaídas de apertura manual y automática, lo que permitiría los lanzamiento desde helicópteros de la Armada, teniendo lugar el primer salto en apertura manual en 1982.
En 1984, ante la evidencia de los hechos consumados, la Armada adquirió paracaídas para la UOE, lo que permitió descargar a la Escuadrilla de Zapadores del apoyo que prestaba, al contar finalmente con el material y el personal necesario para efectuar con seguridad los lanzamientos.

La llegada de trajes secos permitió también efectuar los primeros lanzamientos al mar y demostrar en ejercicios con los aliados el nivel de desarrollo que había logrado la UOE, como por ejemplo: cuando en un ejercicio con el SBS de la Iª de Mª británica se saltó de noche al mar desde un avión de la RAF para incorporarse a un submarino francés desde el que llevar a cabo una acción en la costa española; también demostró esa capacidad durante un ejercicio de la OTAN, con el lanzamiento táctico nocturno en apertura manual  de una patrulla de la UOE, con otra del 2º REP, sobre Cerdeña saliendo desde bases en Córcega.

2.5. El Adiestramiento. 
Para poder llevar a cabo los cometidos asignados la unidad llevaba a cabo un exigente adiestramiento que permitía conjuntar a los Estoles y a la Unidad como un todo. Había una continua participación en los ejercicios del Tercio de Armada así como con otras unidades del Cuerpo, y de las FAS españolas y extranjeras. Los ejercicios iban siendo cada vez mas exigentes en paralelo a las capacidades que iba adquiriendo la unidad. La UOE hacía buena la frase de Danton de: "Audacia, mas audacia, siempre audacia".  El ingreso en la OTAN supuso la consolidación y ampliación de experiencias anteriores con unidades especiales de los países aliados, entre otras: las unidades de reconocimiento del USMC, los SEAL, el SBS y los Comandos de la IM del RU, los Incursori italianos, el GROFUMACO y el 2º REP francés.
Este exigente adiestramiento y los riegos asociados llevó consigo en ocasiones graves lesiones o la perdida de la vida. El ejemplo del sacrificio y el recuerdo de quienes las sufrieron, o habían entregado su vida en acto de servicio, estuvieron siempre presentes en la UOE.

2.6. Las Operaciones.
Desde su establecimiento, la UOE tomó parte en todas las operaciones que demandaran una unidad con una especial preparación; ya en el año 1969 participó en la evacuación de Guinea Ecuatorial y en la retrocesión de Sidi-Ifni a Marruecos. En la década de los 70 en la preparación y apoyo a la evacuación del  antiguo Sáhara Español en el ario 1974, y las operaciones de evacuación en el año 1975. La transición a la democracia también vio a la UOE participando en sucesivas operaciones de seguridad interna en el norte de España. A principios de los 80 una crisis en Guinea Ecuatorial requirió la activación de la Unidad, que en 1981  de nuevo se activó para una operación en las aguas de soberanía del Estrecho y preparar la ocupación de unas lanchas lanzamisiles de un país islámico.

A partir del año 1996 un equipo operativo de la UOE estuvo destacado en la ex-Yugoslavia, formando parte del contingente de IM incorporado a fuerza de la OTAN allí desplegada. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, equipos operativos de la Unidad participaron regularmente en las Operaciones de Interdicción Marítima a bordo de buques de la Armada en aguas del Océano Indico y el Mediterráneo. En 2002, la UOE también fue activada durante la crisis de la Isla Perejil.
En 2006 un destacamento de la UOE participó en la Misión de Naciones Unidas en el Líbano, formando parte del contingente de Infantería de Marina de apoyo a FINUL, y en esa década pasada, proporcionó a la operación de la UE en BiH la base para la constitución de una LRRP. Haití e Irak también vieron operar allí a sus destacamentos. Se podría concluir que durante su vida activa, la UOE acumuló una significativa experiencia en operaciones y ejercicios que facilitaron su consolidación como una extraordinaria unidad de Operaciones Especiales.

3. LA FASE DE PLENITUD.
En 1996, como consecuencia del Plan E01 IM (A), se establece la estructura de Brigada en el TEAR, que encuadra también a la UOE, que vive hasta el año 2009 su Fase de Plenitud, pues es ya considerada, según los estándares de la OTAN, como de OE, confirmando su importancia y la de los cometidos que desempeñaba, tanto en el nivel estratégico, operacional o táctico, que se resumían en Reconocimiento Especial, Acción Directa y Cometidos Colaterales. Solamente faltaba la certificación de sus capacidades.
Todas las experiencias en operaciones y ejercicios realizados durante años y los esfuerzos doctrinales, que incluían la asimilación e implantación de las últimas publicaciones aliadas de Operaciones Especiales, permitieron la plenitud operativa de la UOE y el convencimiento de que se había logrado el objetivo de tener una magnífica unidad de Operaciones Especiales, sin rival en las FAS españolas; solo faltaba un decidido apoyo para que la Armada completara su dotación de los medios de infiltración necesarios para su empleo y equipara a la unidad con medios modernos adecuados a sus cometidos, cosa que a menudo se escatimaba.
En la biblioteca de la veja UOE dormían dos publicaciones obtenidas en alguna colaboración con los SEAL, denominadas NWP15 "Naval Special Warfare" y su derivada "SEAL Teams in Naval Special Warfare", cuyo análisis evidenciaba muy pocas diferencias con la doctrina alidada de OE, solo que las particularizaba para el ámbito de la US Navy.
Convine recordar que los SEAL Team, surgen en la Marina de los EEUU, derivados de las unidades UDT, para hacer frente a la necesidad de disponer de fuerzas especiales orgánicas, sin tener que recurrir al U.S. Marine Corps, que orgánicamente no es de la U.S. Navy, al contrario que en España, cuya Infantería de Marina es el cuerpo de tropas orgánico de la Armada.  
Pues bien, en el año 2000 este concepto de  GNE se empezó a trasladar a la Armada para definir su contribución a la exigencia de fuerzas especiales conjuntas, y sancionaba para la UOE del primer decenio de este siglo, las misiones y cometidos que ya venía realizando, y bastante bien, por cierto. Solo le faltaba la capacidad avanzada subacuática que seguía siendo negada por el CBA con contumacia, y con la que solo contaba la UEBC. Podría haber sido muy fácil que la UOE hubiera logrado esa capacidad antes del 2000 si se hubiera contado con el apoyo decidido a sus propuestas, pero no fue así.
La principal novedad del concepto de la GNE para la Armada era doctrinal, pues suponía su reconocimiento como una área más de guerra en las operaciones navales, al nivel de la AAW, ASW...; aunque en síntesis no fuera más que las tradicionales OE, cuya doctrina estaba más que asentada, pero particularizadas para el ámbito marítimo. Además permitiría hacerla valer en las operaciones conjuntas como doctrina propia, a las que la Armada contribuía, aportando Tácticas, Técnicas, Procedimientos, plataformas de inserción navales y aéreas, y un Sistema de Mando y Control en tierra o embarcado.
Podemos afirmar que la Armada sabía que tenía necesidad de una capacidad de Operaciones Especiales, pero al parecer, tenía otras prioridades, por lo que hubo que esperar a septiembre de 2001 para que en su viaje a Damasco, se cayera del caballo y al ponerse en pie descubriera el mundo que se abría, y se diera cuenta de que contaba con una unidad lista para  ser empleada en el nuevo escenario, con alto nivel de adiestramiento y un fuerte espíritu, a la que había que apoyar con decisión.
Finalmente, la aprobación del concepto incluyó el establecimiento de un Mando, COMNAVES, inicialmente en el CG de la Flota, para coordinar la Unidad de Operaciones Especiales y la UEBC. El traslado de este mando a Cartagena en 2007 llevó consigo concentrar  allí, con carácter rotatorio, un equipo operativo de la UOE, del que tendría el control de su preparación. Además supuso su participación en las fases de preparación, certificación y activación del SOCC que lideraba España para la NRF 9, constituyendo la UOE la base del SOTG liderado por la Armada. Estas actividades certificaron el reconocimiento de la UOE como una unidad de OE con los estándares de la OTAN.
Pero en la posterior implantación del concepto de GNE  se impulsó una solución que supondría la creación de una nueva unidad,  fundiendo la amplia gama de capacidades que por tierra, mar y aire aportaba la UOE, con las avanzadas de buceo que proporcionaba la UEBC. Esta fue una innecesaria solución, pues había mejores alternativas que no hubieran supuesto la disolución de la UOE, pero que no contaron con los apoyos necesarios y cuya razón es de sobra conocida por quienes tuvieron que trabajar en este proceso. Además, de todo esto, el estacionamiento de la nueva unidad en Cartagena y el nuevo esquema de reclutamiento e instrucción de sus componentes, contó con la fundamentada y leal opinión en contra de muchos mandos del Cuerpo, pero una vez tomada la decisión se aceptó con la disciplina que caracteriza a la Infantería de Marina.
Total, que en mayo de 2009 se crea, con apoyo absoluto de la Armada, encuadrada en la Fuerza de Infantería de Marina, la llamada Fuer­za de Guerra Naval Especial, en la que se disuelve la Unidad de Operaciones Especiales, que al abandonar el  Tercio de Armada genera la nueva Unidad de Reconocimiento de la Brigada de IM, que en el año 2012 se transforma en la Compañía de Reconocimiento y Adquisición de Blancos.

4. CONCLUSIONES
1. La evolución de la UOE hasta llegar a ser una moderna unidad de OE, fue larga y no exenta de serias dificultades, con el apoyo de pocos y la incomprensión de muchos.
2. Los Comandantes de la UOE, en los 43 años de su historia, sufrieron muchas veces ellos solos los efectos de esa incomprensión, pero supieron conducirla con determinación a las más altas cotas de eficacia y prestigio, escribiendo una brillante página en la centenaria historia del Cuerpo.
3. Gracias al esfuerzo sostenido de todos los componentes de la UOE, la Armada pudo establecer la nueva FGNE, al encontrarse con una magnífica unidad, con un alto grado de preparación y un excelente espíritu; y esto no es una pequeña gesta.
4. Todos los que servimos en la vieja UOE no dudamos que la FGNE, como sucesora directa de la UOE y por tanto heredera de su espíritu,  tradiciones e historial, mantendrá y acrecentará este importante legado, que también comparte con la Compañía de Reconocimiento del TEAR.
5. El período de paz prolongada que ha vivido España durante la existencia de la UOE no estuvo exento de períodos de crisis y tensión, en los que demostró su permanente disponibilidad y eficacia. La prueba final no llegó, es cierto, pero en caso de que hubiera llegado, la UOE, sus boinas, habrían  marchado impertérritos al combate, haciendo honor al lema de "Valientes por tierra y por mar" y cumpliendo con el mandato de la historia del Cuerpo de IM de "vencer o morir". 

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